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Desde el año 1960, aproximadamente, las distintas compañías de Castro venían incorporando, de una u otra forma, a las esposas y familiares de voluntarios a las diversas actividades, de la institución, fundamentalmente económicas, ya sea cooperando en beneficios y actividades relacionadas con la búsqueda de recursos como efectuando labores de servicio público en bien de las familias damnificadas por los siniestros, o bien, aportando el reparador café en aquellos momentos de aflicción ya sea a los voluntarios que solían pasar noches enteras o largas horas intentando derrotar a su enemigo, el fuego, o a las mismas familias perjudicadas por dichos siniestros. Sin embargo, un buen número de damas cuyos esposos participaban en las 6 compañías Castreñas, tenían la idea de constituir una agrupación femenina que respalde formalmente al Cuerpo de Bomberos y su trabajo.
Pensamientos, sueños, ideas que durante los meses finales de 1969 y en enero del siguiente año se hicieron más frecuentes, concluyéndose en la necesidad de -previo diálogos y numerosos reuniones privadas- constituir formalmente un grupo de apoyo constituido por damas; todo ello, considerando que ya se había demostrado en la práctica que era imprescindible el respaldo de una institución como la mencionada.
Producto del análisis y comentarios vertidos y el apoyo comprometido de diversos Directores de Compañías, el día 5 de febrero del año 1970, en sesión del consejo de Oficiales Generales, se aprobó la idea de constituir el Comité de Damas del Cuerpo de Bomberos de Castro, con la participación de las 6 compañías existentes a la fecha, organización que tendría el carácter de dependiente de la institución. Tomado tal acuerdo, se efectuó una invitación general a las esposas, novias, hermanas y amigas de los bomberos castreños para el día sábado 14 de febrero de 1970 a las 18 hrs., en el Cuartel General del Cuerpo, citadas por el Superintendente de ese entonces, Don Hugo García Haro, cuya distinguida esposa, Sra. Margarita Sierpe Bórquez, resultó ser una de las más entusiastas de aquellas precursoras en la tarea de formar dicho comité. Motivos de salud, sin embargo, impidieron su asistencia a aquella reunión. A pesar de ello, con grata y particular motivación, las damas presentes efectuaron la sesión convocada, constituyendo una directiva provisoria, estructurada de la siguiente manera:
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Presidenta: Irma Andrade Pereira. -
Vice-presidenta: Elba de Ancapán -
Secretaria: Gladys Cárcamo Andrade -
Pro-Secretaria: Katy de Martín -
Tesorera: Margot Hernández Ochoa
Fueron 48 damas las que dieron vida oficial al Comité, estampando su firma en el acta constitutiva, oportunidad en que se aprobó –además- la moción de constituirse como una agrupación unitaria que represente a la totalidad de los voluntarios castreños y no por compañía, como se había considerado inicialmente, propuesta defendida por el superintendente que dirigió la reunión en dicha oportunidad, don Hugo García Haro. Se estableció, de ese modo, una conducta unitaria y de profunda raigambre solidaria, además de práctica ya que de tal modo los esfuerzos se canalizarían globalmente, en apoyo de toda la institución y no sólo de alguna Compañía en particular, sin perjuicio de colaborar con aquellas en caso de ser requerido tal apoyo.
La mencionada directiva, por acuerdo de la asamblea, tuvo el carácter de definitiva por todo el presente año, ante el inesperado deceso de la esposa del Superintendente el 21 del mismo mes. Así, desde el mes de enero de 1970 comenzaron su accionar, participando de una u otra forma en actividades tanto intra como extra bomberiles, comprobándose al poco tiempo, lo acertado de esta medida. De tal modo, otro hecho histórico relevante se concretizaba en el Cuerpo de Bomberos, rescatando la dignísima labor de apoyo en que participaron las esposas de los voluntarios desde la fundación misma de la institución, como lo registran los periódicos de la época, marcando la pauta de un continuo desarrollo institucional. La idea de formar este comité tuvo como objetivo prioritario los fines sociales del cuerpo, a fin de cooperar con las compañías que solicitaban apoyo para la realización de beneficios u otras actividades de tal índole, prestando, además, ayuda pecuniaria o moral a damnificados en catástrofes, incendios o temporales y a personas necesitadas, amen de solidaridad y donaciones de diverso tipo a voluntarios con problemas tanto económicos como asistenciales, entre ellos, recursos farmacéuticos para los bomberos que lo soliciten, asistiendo a los siniestros calificados como de proporciones, ya sea para colaborar en el resguardo de los bienes de las personas damnificadas como para colaborar con los voluntarios, proporcionando aquellos suministros que muchas veces se tornan esenciales para ahuyentar el cansancio o el frío.
El comienzo histórico de este accionar se registra en el mes de septiembre de 1971, con el dantesco incendio que destruyó en un 80% el edificio de la Gobernación Provincial, contiguo al propio Cuartel General de la Institución, oportunidad en que los ciudadanos fueron testigos oculares de las explosiones de balones de gas y otros elementos que ponían en riesgo las vidas de los voluntarios y del accionar silencioso y sacrificado de las esposas, hijas y hermanas de los voluntarios que allí laboraron. A partir de aquella fecha y en todas las emergencias a que fueron convocados los bomberos castreños, su presencia ha sido vital tanto para reconfortar como para hacerse cargo de las tareas de apoyo y seguimiento a las familias de éstos y aún de la población civil afectada. Tal labor, silenciosa y mayoritariamente anónima, es la que han realizado desde hace 36 años quienes integran esta Unidad Bomberil.
Entre otros acontecimientos que han marcado presencia en el existir de esta unidad de apoyo a la labor bomberil, cabe destacar la bendición y entrega de su primer uniforme de parada, sucedido un 9 de septiembre de 1970. Aquel día, el Comité de Damas recibió, en un acto solemne, de parte de sus esposos, hijos y familiares, su primer uniforme, el cual fue bendecido por el capellán del Cuerpo, Pbro. Ángel Pérez Pérez. Consistía éste en una chaquetilla verde con botones dorados y corte militar, bata camisera blanca, corbata, cartera y zapatos negros, complementado con una falda blanca y un gorro negro con ribetes verdes, tipo coscacho, que lamentablemente fue usado muy poco tiempo. Sin duda este uniforme de parada fue motivo de franca satisfacción y orgullo institucional, ya que con él se identificaban y reconocían ante la comunidad; por ello, el 18 de septiembre, con ocasión de la participación de la institución en el tradicional desfile de Fiestas Patrias, fue la primera vez que estrenaron tal indumentaria para desfilar junto a los voluntarios del Cuerpo, presentación acogida con el aplauso unánime de la ciudadanía. Aquella fecha pasó a ser histórica, ya que desde el momento en que se presentaron ante la comunidad fueron formal y públicamente reconocidas y acogidas, además, con numerosas muestras de aprecio. Ello hizo que los voluntarios las vieran con orgullo, y también que, gracias a ellas, haya aumentado no solo su presencia sino el apoyo obtenido de la comunidad. Presentaciones de distintas índoles, guardias de honor mortuorias para los ex Directores Generales de la institución y aún para sus propias socias, conmemoraciones y desfiles continuaron siendo actividad permanente en la que lucían sus vistosos uniformes. Desde 1980, al igual que todo el Cuerpo, reemplazan tales prendas por una chaqueta de parada color rojo; el resto del vestuario es el mismo. Y, como siempre, prosiguen con acciones que requieran su efectiva presencia. En lo referente a sus integrantes, la organización se estructura con una presidenta, una vice-presidenta, una secretaria, una pro-secretaria, una tesorera, una pro-tesorera, dos directoras y socias. Durante sus 36 años de existencia han dirigido la organización, en calidad de presidentas, 4 damas: Irma Andrade Pereira (1970-1975); Alicia Zarecht Lichti (1976); Margot Hernández Ochoa (1977-1981); Perla Manríquez Salinas (1982-1983); Margot Hernández Ochoa (1984-1986); Alicia Zarecht Lichti (1987-1996), quien ha presidido el comité con notoriedad y eficiencia por mas de 9 años consecutivos. Todas con un notable espíritu de servicio público y estimación al Cuerpo de Bomberos, la institución matriz.
El directorio de 1971 era el mismo del año anterior; dirigió al comité por 5 fructíferos años, solo cambiando algunos puestos:
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Presidenta: Irma Andrade Pereira -
Vice-presidenta: Carmen Villarroel Marín -
Secretaria: Mirna Velásquez Dumenes -
Pro-secretaria: Stella Brown De Roloff -
Tesorera: Margot Hernández Ochoa -
Pro-tesorera: Maria Vargas Villarroel -
Directoras: Gladys Cárcamo Andrade, Silvia García, Carmen Parra
El Comité de Damas del Cuerpo de Bomberos cumplió, en 1995, 25 años de vida al servicio de la institución bomberil y de la comunidad, realizando un emotivo acto conmemorativo de tal fecha. En este caminar lamentan el fallecimiento de cuatro socias fundadoras:
Carmen Villarroel, Carmela Miranda; Olga Pérez; Silvia García, y este año, de su activa integrante Irma Andrade Pereira, a cada una de las cuales rindieron los honores correspondientes, efectuando las respectivas guardias de honor. Sin embargo ellas se constituyen en el acicate para proseguir los impulsos humanitarios que desde 1970 están latentes en la institución. Así, en la práctica, sumada a la rica experiencia adquirida en estos años de servicio han demostrado la necesidad de su presencia en el quehacer voluntario, justificando su existencia con efectiva validez, constituyéndose en la base fundamental de todas y cada una de las tareas solidarias y de cooperación civil que asume el Cuerpo, y en fuente de apoyo irrestricto a las tareas institucionales, ocupando un sitial destacado en el historia y en el organigrama bomberil y constituyendo el mejor ejemplo de complementación en una actividad donde siempre la beneficiada es la propia comunidad.
Las damas bomberos conscientes del rol que deben ejercer, entregan aquel marco de armonía espiritual y, con dicha proyección avanzan por los senderos de la abnegación y la fraternidad.
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